Cómo ganarse la confianza de un perro

viernes, 30 de julio de 2021 · 11:33

Los perros nos quieren, por eso es fácil conseguir establecer con ellos una buena relación. De todas formas no dejamos de ser especies diferentes, con lo que no es raro que se produzcan problemas de comunicación que dificulten el vínculo.

Confianza y muestras de afecto para ganarse al perro

En primer lugar, conviene tener claro que la mayor o menor confianza que nos tenga un perro no tiene por qué relacionarse con sus demostraciones de afecto. Hay perros muy cariñosos que lo exteriorizarán buscando el contacto continuo con nosotros, lamiéndonos, etc.

En cambio, otros son mucho más reservados, es raro que nos laman y tampoco los tenemos todo el día detrás. Igualmente pueden tener una confianza absoluta en nosotros. Simplemente son formas distintas de ser.

¿Cuáles son los perros más desconfiados?

Los perros tienden a confiar en nosotros, pero lo harán en mayor o menor medida según sus características individuales y su razas, ya que hay algunas más desconfiadas. Por otra parte, sobre todo encontraremos desconfianza en aquellos ejemplares que han sufrido episodios de malos tratos, debido a las experiencias de abuso vividas.

Es habitual que estos perros eviten el contacto directo con las personas y que se mantengan en alerta en su presencia. Otros presentan conductas como evitar la mirada, temblar o esconderse, lo que da cuenta del sufrimiento al que han estado expuestos. Algunos, si se ven acorralados sin posibilidad de huida, podrían llegar a morder por el miedo.

Una mala socialización también puede afectar a la confianza de los perros en las personas. Si su contacto con ellas ha sido mínimo o inexistente, sobre todo en la etapa más sensible, que comprende de las tres a las doce semanas de vida, el resultado es fácil que sea un perro con miedo a la gente.

Cómo acercarse a un perro que desconfía

Cuando un perro no parece mostrar ningún interés en aproximarse a nosotros o percibimos que está incómodo con nuestra presencia, es decir, da la impresión de querer marcharse, baja la mirada, busca dónde esconderse, se aleja, etc., hay que valorar la necesidad de nuestro acercamiento. Si no es obligatorio, déjalo tranquilo.

En cambio, si está abandonado y hay que sacarlo de la calle o es tu perro y tienes que manipularlo, la idea es que no te vea como un potencial peligro. Para ello, no le mires directamente a los ojos. Es una señal de amenaza. Tampoco hagas movimientos bruscos ni eleves la voz. Puedes ofrecerle comida para que te vaya asociando a elementos positivos.

Mantente agachado, en su plano, para ser menos amenazador. Es un proceso lento. Ten paciencia y no avances hasta que el perro no dé alguna señal de que se está relajando. Por ejemplo, se tumba cerca de ti o se adormece. No busques el contacto físico. Si tienes que sujetarlo recurre a correas tipo lazo que no requieren una manipulación directa.

Comida para ganarte la confianza de un perro

La comida supone un estímulo muy potente para los perros. Por eso se utiliza habitualmente en las sesiones de adiestramiento. También funciona para que un perro vaya adquiriendo confianza con nosotros. Primero deja una comida apetecible en el suelo y aléjate para que el perro se atreva a aproximarse. Pon pequeñas cantidades para que siga teniendo hambre.

Según vaya comiendo se irá relajando. Depositaremos la comida cada vez más cerca de nosotros para que se vaya acercando. Hay que hacerlo poco a poco y en función de cómo avance el perro. Es decir, de nada vale dejar la comida a nuestros pies si todavía no hemos conseguido que se la coma a un metro de distancia.

Una vez sí coma a nuestro lado, podemos ofrecerle algo especialmente apetitoso en nuestra mano. Si todavía no se atreve a cogerlo lo pondremos en el suelo. Aun si el perro acepta tomar el premio directamente, no hace falta que lo acariciemos. Dejemos que sea él quien dé el primer paso en el contacto físico.

Juegos y ejercicios para perros desconfiados

Compartir actividad con el perro también une mucho. Es muy importante apelar a su curiosidad, que comienza por el olfato. Este sentido es el más desarrollado en los perros. Animándole a que lo use lo relajamos. De hecho, cuando un perro está muy asustado o inseguro no olfatea su entorno.

Podemos ocultar pedacitos de comida, mostrar excesivo interés en un juguete que dejaremos después a su alcance, incitarlo a perseguir una pelota, etc. Los paseos también son un buen momento. Si el perro acaba de llegar a casa es buena idea que comencemos por darle una vuelta corta, siempre haciendo el mismo recorrido para que gane confianza.

Hay que aprovechar estas salidas para permitirle olfatear a su gusto. Hacer ejercicio juntos, concentrándonos en el perro y no en el móvil, es una buena manera de ir creando vínculo. La actividad física es parte fundamental de la rutina canina y un pilar de su bienestar. Establece un horario de paseos, comidas, juegos, etc. La previsibilidad le genera confianza.

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