jardinería

Aprende paso a paso a cultivar la drácena en casa

jueves, 18 de enero de 2024 · 15:31

Si estás en busca de una planta robusta para cultivar en espacios interiores, la drácena se presenta como una opción fascinante.

Su elegante porte y hojas en forma de cinta, ya sea completamente verdes o con matices blancos o amarillos, la convierten en una elección estética y resistente.

La drácena (Dracanea spp) es originaria de las zonas tropicales de África y Asia, caracterizadas por su clima cálido y húmedo. Aunque su crecimiento puede ser lento, la planta puede desarrollarse significativamente según la variedad, alcanzando alturas de hasta 15 metros. No obstante, en el entorno doméstico, raramente supera los tres metros.

Las drácenas pertenecen a la familia de las agaváceas, segregada de las liliáceas, donde se incluían antiguamente. Su nombre deriva de la palabra griega drakania, que significa dragona. Suelen presentar un aspecto similar a las palmeras, aunque nada tienen que ver con ellas, y a las yucas, que también son agaváceas. Pero, sobre todo, se confunden muy a menudo con el género Cordyline, que pertenece a la misma familia; a veces sólo es posible diferenciarlas por el color de las raíces cortadas: blanco en Cordyline y anaranjado en Dracaena.

Esta especie incluye más de 40 variedades, cada una con formas y tamaños distintos.

Purificación del aire en casa

La drácena destaca por su facilidad de cultivo, requiriendo pocos cuidados para florecer en todo su esplendor. Además, es una planta longeva capaz de vivir muchos años. En particular, la variedad Dracaena marginata tiene la capacidad de purificar el aire interior al absorber componentes tóxicos como benceno y formaldehído.

Variedad para todos los gustos

Dentro del amplio espectro de Dracaena spp, existen numerosas especies con diferencias notables en apariencia, forma y tamaño. Algunas destacadas son:

Dracaena marginata: Originaria de Madagascar, ideal para purificar el aire del hogar.

Dracaena deremensis: Pequeña y con hojas verdes y estrías blancas, procede de África Oriental.

Dracaena draco: Originaria de Canarias, puede alcanzar grandes dimensiones y vivir muchos años.

Dracaena fragans: También conocida como tronco del Brasil, posee hojas intensamente verdes con estrías amarillas y es fácil de reproducir por esqueje.

Qué cuidados necesitan

• Luz y emplazamiento: A pesar de que no son muy exigentes, para que las drácenas puedan ganar belleza con los años hay que dispensarles ciertos cuidados. Luz abundante, riego atinado y temperatura cálida y estable son básicos para su buen desarrollo. Es imprescindible elegir un lugar bien iluminado para que las de follaje matizado, sobre todo, no pierdan su color. En general no admiten, sin embargo, el sol directo. Un buen emplazamiento es junto a una ventana orientada al norte. Si se sacan al exterior en verano, que sea siempre a la sombra. Y cuidado con las corrientes de aire: las detestan.

• Riego y humedad: El exceso de agua provoca pudriciones, pero el estrés por sed hace que se sequen las puntas de las hojas. El riego deberá ser moderado, y sin dejar que el sustrato (debe ser poroso) se seque del todo. Sin embargo, a las drácenas sí que les gusta un ambiente húmedo: se puede conseguir pulverizando sus hojas un par de veces a la semana con agua; colocándola muy cerca de un humidificador, o simplemente situando el ejemplar sobre un platito con agua y guijarros. Conviene quitar el polvo que se acumula sobre las hojas.

• Temperatura: Se les deben evitar los cambios bruscos de temperatura y procurarles entre 20 y 25 grados. A mayor calor, las exigencias de humedad serán también mayores.

• Abono: De vez en cuando les viene bien un abonado, sobre todo cuando son ejemplares adultos que llevan años en la misma maceta; la carencia de nutrientes podría paralizar su desarrollo o provocar la aparición de brotes raquíticos.

• Trasplante: Si son ejemplares jóvenes, cuando asomen las raíces por los agujeros del tiesto deberán ser trasplantados a uno mayor, con mucho cuidado de no dañar el cepellón.

• Plagas: Aunque son plantas muy resistentes, en momentos concretos las drácenas pueden sufrir el ataque de alguna plaga. En los ambientes resecos (provocados por la calefacción o el calor estival) en particular, la araña roja, el pulgón lanígero, las cochinillas e incluso los thrips pueden invadirlas. Todas estas plagas se controlan fácilmente fumigando con un insecticida y aumentando la humedad.

• Multiplicación: Al igual que las yucas, las drácenas son muy fáciles de multiplicar: lo más sencillo es cortar esquejes del tallo —preferiblemente en primavera o verano— y ponerlos a enraizar en un tiesto con turba y arena, o simplemente en agua en el caso del tronco de Brasil. Deben mantenerse en un lugar ligeramente iluminado, sin descuidar la humedad del sustrato. En poco tiempo emitirán brotes.

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